La triste Sirena que creyó en el amor...

La triste Sirena que creyó en el amor...
Sinopsis
Descubre una nueva, macabra y fresca historia de la Sirenita.
Aqua es una alegre Sirena que vive en un reino en lo mas profundo de los océanos, su mayor deseo era visitar el mundo terrestre. Una vez consigue hacerlo, vivirá una vida llena de dolor... un sufrimiento que le romperá la mente.


Capitulo 1

Este es la historia de una joven y alegre Sirena que vivía en un enorme palacio, su nombre, Aqua, princesa de todos los océanos, amada y adorada cómo una diosa por su pueblo. Aqua tenía un sueño, soñaba con visitar el mundo terrestre, aquel donde los humanos caminan y no nadan, había oído grandes leyendas de ese mundo; los relatos de nuestros dioses, las historias de guerras y conquistas entre reinos. Aqua se imaginaba un maravilloso mundo, igual que tú, cuando lees una historia épica de fantasía. la alegre Sirena no sabía lo desafortunado que podía llegar a ser nuestro mundo.

Su padre, hijo del Dios Poseidón, primer rey de los Océanos, aquel que tú conoces cómo, el rey Tritón. Le tenía prohibido visitar el mundo terrestre, decía que era un lugar muy peligroso, que allí moriría salvajemente por los humanos que caminan.

─ No padre, nosotros también somos humanos, igual que ellos, me trataran cómo una igual ─ dijo Aqua.

Su padre le decía que ellos jamás serian como los humanos de las profundidades, lo que son ellos, le enfurecía escuchar o imaginar que existiese una sola similitud con especie.

─ Padre, no necesito que me des tu permiso, dentro de poco seré la reina de los Océanos, entonces podré decidir que quiero hacer ─.

En el mundo subacuático, el trono lo heredera aquel o aquella que antes llegue a la edad adulta, fue una ley creada por el dios Poseidón para así darle descanso y vida a su hijo, aquel que vivió solo para cuidar y vigilar el mundo oceánico. La labor del rey de los océanos era exclusivamente hacer que las leyes de Poseidón se cumplieran, quien incumpliese una de sus leyes sería castigado con la muerte o el destierro, lo típico. El rey Tritón le contó esa misma historia a su hija Aqua, muchas veces, Aqua estaba desconforme con las leyes de su abuelo, ella precisamente ansiaba el trono para luchar y cambiar dicha ley, creía en el libre albedrío, ella soñaba con un mundo en el cada uno eligiese cómo vivir y donde, mientras no dañes a otro ser.

─ Hija, ya sabes que el trono solo es para aquel que haga cumplir las leyes de mi padre, no puedes usarlo cómo te plazca ─ dijo el rey Tritón.

─ No te preocupes padre, haré cumplir todas las leyes ─ dicho eso, Aqua se marchó del salón del rey.

Pasaron los años, Aqua había adquirido el Trono, ya era reina de los océanos, por fin tenía decisión propia, ya era libre de los consejos de su padre, ya podía subir al mundo terrestre. Pero claro, era consciente de que aquel mundo no era su habita, su organismo necesitaba una constante hidratación, si se secaba, moriría...Pero lo más importante era que necesitaba deshacerse de su hermosa y purpura cola de pez, para así poder caminar por la tierra, al fin y al cabo, para evitar la sequía solo necesitaba estar cerca del mar. En el mar, en una oscura zona vivía la hermana pequeña de Tritón, una hermosa pero malvada Sirena que le daría lo que ella anhelaba, unas piernas. Aqua decidió visitar a la bruja del mar, la oscura Sirena vivía en un cementerio que ella misma había construido con los cuerpos de sus víctimas, era un lugar conectado entre el mundo de los vivos y el de los muertos, un lugar lleno del lamento de aquellos que cayeron al desafiar a la Sirena oscura.


Capítulo 2

Cuando Aqua partió hacia aquel cementerio, muchos intentaron evitar que ella fuera, incluyendo su padre, pero fue inútil, la joven Sirena era muy tozuda, si quería hacer algo, lo conseguía sin importarle nada más. Mientras nadaba por aquel espantoso lugar, se percató de que no iba sola, aunque pareciese que sí, varias almas de humanos marinos la seguían.

Aqua sabía de la existencia de esas almas, sabía exactamente la intención de ellas… Era atrapar a todo aquel que siguiese vivo para hacerle sentir todo el sufrimiento que ellos estaban sintiendo, un sufrimiento que duraría eternamente.

La joven Sirena sabía exactamente que no podían hacerle nada, eran seres incorpóreos, no podían herirla, pero el miedo de aquel lugar no era por ser herido o muerto, el simple hecho de escuchar sus lamentosas voces ya el temor entraba en tu cuerpo y peor aún, era verlos nadar por un campo de cadáveres.

Aqua, después de haber pasado por aquel terrorífico lugar, llegó a la casa de la Sirena oscura, la bruja del mar, su tía, Calavril, cuya reina de los yacidos, la estaba esperando pacientemente. Aqua llegó aquella casa, justo al llegar aquel lugar ya percibió la oscuridad en su ambiente, se acercó a la puerta y cuando se dispuso a llamar, la puerta se abrió por si sola, entonces una voz le dijo.

─ Mi pequeña sobrina eres tan hermosa, que feliz me hace tu visita ─.

Al escuchar aquella voz Aqua comenzó a sentir temor, la sola voz oscura que salía de aquella casa era aterrorizante, llena de malas intenciones, cuyas intenciones Aqua, todavía desconocía.

─ Tía Calavril, vengo a pedirte ayuda...Necesito uno de tus hechizos ─. En aquel momento Calavril apareció frente a la joven Sirena, mostrando una macabra sonrisa. cruzó sus alargados y pálidos dedos y dijo.

─ Por supuesto, soy tu tía, pero ante todo tu súbdita mi querida reina, dime ¿Qué puedo hacer por ti? ─.

Aqua le confesó su mayor deseo, su sueño de visitar el mundo terrestre, entonces fue cuando le pidió si podía darle unas piernas para subir a la superficie y así poder caminar sobre la tierra. Calavril comenzó a reír a carcajadas, una risa que mostraba perturbación y horror, entonces le dijo.

─ Mi querida sobrina, eso hago, para eso vivo, deberías habérmelo pedido antes...normalmente cobro estos favores, pero para mostrar el amor que siento por ti...lo haré gratis ─.

Aqua mostró una enorme felicidad al saber que su tía le daría lo más ansiaba, la oportunidad de conocer el mundo terrestre, Calavril la invitó a entrar a una oscura habitación, un sitio que parecía más bien un laboratorio macabro, en dicho lugar había unas estanterías llenas de frascos con miembros de humanos marinos, también había todo tipo de brebajes, pociones que fabricaba con los cuerpos de sus víctimas y justo en el centro, un enorme caldero, pero no usaría el caldero para fabricar ninguna opción, no le hacía falta porque ya sabía que su sobrina tarde o temprano la visitaría pidiéndole ser una humana terrestre, por ello, tenía la poción ya fabricada, una compleja poción que usó como ingrediente un humano terrestre y su alma. Aqua inocentemente bebió de dicha poción, entonces comenzó a sentir un fuerte ardor en su garganta, parecía estuviese ardiendo por dentro, no...no se quedó muda, pero si desarrolló pulmones terrestres, si no subía rápido a la superficie...moriría ahogada....Aqua comenzó a subir rápidamente por una chimenea que había encima del caldero, para evitar su muerte, mientras subía podía escuchar la macabra risa de su tía, la oscura Sirena.

La joven Sirena llegó a la superficie, por suerte pudo llegar antes de que se ahogara...Por suerte y dos amigos que al ayudaron a subir. Comenzó a nadar siguiendo un grupo de luces que divisó en la lejanía, aquellas luces eran de unas casas que había justo en una playa. Mientras nadaba, pudo ver algo extraño, veía a un humano apoyado en un trozo de madera. Aqua se acercó al humano y pudo comprobar que no se movía, pudiese que hubiese naufragado de un barco, de cualquier forma, tenía que ayudarlo, se sentía en la obligación de sacarlo del mar, y así hizo.

Pasado un rato Aqua se encontraba en la orilla de la playa, tumbada acariciando al humano, la belleza de aquel chico la tenía perpleja, hipnotizada, nunca antes había visto una belleza tan deslumbrante, o eso le parecía a ella. La joven sirena le cantó una canción mientras le acariciaba la cara, en ese momento el joven se despertó, Aqua al verlo, se impresionó mucho, entonces se apartó rápidamente de su lado. El chico se acomodó en la arena y la miró con unos penetrantes ojos, entonces el joven le preguntó.

─ ¿Eres tú quien me ha salvado? ─.

Aqua no sabía cómo hablarle, ni que decirle, solo asintió con la cabeza mostrando una inocente sonrisa. El joven chico le sonrió y le dijo.

─ Muchas gracias por salvarme ─.

─ De nada ─ le dijo Aqua con una gentil sonrisa.

Ambos quedaron tumbados en la arena, hablando y conociéndose. El joven le contó lo que había ocurrido, estaba en su yate cuando de repente, vino una enorme ola y se tragó su barco y a él, mar adentro. Aqua estaba impresionada de lo que le contó, sabía de la furia de Poseidón cuando los humanos terrestres abusaban de la pesca, pero no entendía porque le atacó a él sí, solo era una pequeña ruta en yate. Mientras ambos hablaban llegó la noche, comenzó hacer frio, pero ninguno se había percatado de que las horas pasaron y el clima cambió. El joven le dijo que ya era hora de regresar a su casa, entonces le preguntó a la Sirena donde vivía, ella le dijo que no tenía todavía un hogar, que acaba de llegar de un lejano país y no había encontrado donde alojarse. El joven le propuso quedarse en su casa hasta que encontrara alojamiento, a lo que Aqua accedió encantada. El joven, feliz de que la Sirena aceptase quedarse con él le dijo.

─ Bueno todavía no, nos hemos presentado, mi nombre es Christian, soy príncipe de Atlan, esta playa pertenece a mi reino ─.

─ Mi nombre es Aqua, solo soy una doncella que vine buscando trabajo a esta ciudad ─ le mintió.

─ Genial, pues podrás trabajar en mi palacio ─.

Aqua se alegró de la proposición del joven príncipe, aunque quisiera decirle quien es en realidad y de donde viene, sabría que el príncipe no la creería, por eso prefirió mentir y ocultar su identidad. El trono de los océanos había quedado vacío sin ningún rey o reina lo gobernase, pero no duraría mucho tiempo así. Cadavril, la bruja del mar había ido al castillo del reino oceánico con su ejército de almas en infortunio para sentarse en el trono y así gobernar los océanos. Una encarnizada guerra comenzó entre los soldados marinos y un ejército de entes, una guerra que se llevó cientos de víctimas, humanos marinos que servirían eternamente a Cadavril.

Había pasado varios meses desde que Aqua y él príncipe se conocieron.

Aqua trabajaba cómo sirvienta en el castillo de Atlan, su labor era la limpieza y ayudar en la cocina, ella trabajaba todos los días duramente, pero cuando llegaba la noche y todos estaban acostados, Christian y la joven princesa se encontraban a escondidas, viviendo un amor que estaba prohibido. La posición social del príncipe no le permitía vivir un noviazgo con una Doncella del castillo, pero Christian le había prometido que cuando fuese rey, cambiaría esa ley, para casarse con ella.

Aqua inocentemente creía en esa historia del príncipe, vivía ilusionada con que llegase el día en que los dos por fin, pudiesen estar juntos, sin que nada o nadie se lo impidiera, pero claro, la vida no es un camino lleno de rosas para una joven que no sabía nada del mundo humano.


Capítulo 3

Aqua, nuestra joven Sirena estaba muy feliz, se había enterado por la servidumbre del castillo que, el príncipe Christian iba anunciar su compromiso. Un noviazgo que vivía el joven muy felizmente con una bella y misteriosa Dama. Aqua no podía creer en aquellas palabras, hasta ahora había pensado que él príncipe seguiría guardando en secreto su relaciona con ella, estaba eufórica, pero no podía mostrar su felicidad hasta llegado el momento, no quería buscar problemas, decidió esperar hasta el anuncio oficial del príncipe, donde ella caminará a su lado y se presentara oficialmente como la Dama prometida.

Llegó el día de la presentación, el Rey padre de Christian, había organizado un baile para presentar oficialmente a la que será su futura yerna. Aqua estaba muy feliz y nerviosa, pero a la vez se sentía apenada porque, no tenía un vestido apropiado para lo que sería su presentación ante el pueblo, ¿Qué hago? se preguntaba con preocupación, entonces recordó los ahorros que tenía por trabajar en el castillo, fue a contar cuánto dinero tenía, pero no era suficiente para un vestido que destacase sobre los demás, pero si suficiente para un hermoso vestido, cómo se suele decir "la elegancia no es la ropa sino como te quede puesta". Cuando llegó a la tienda vio en el escaparate un hermoso vestido de color rosa, con decoraciones blancas en las mangas y dentro de la falda.

─ Si, este me gusta, es hermoso ─, entró en la tienda y compró ese mismo vestido.

Había llegado la hora de la gran fiesta de presentación, Aqua rebosaba felicidad, su sonrisa era radiante, llevaba puesto el mismo vestido que compró en la tienda, era la doncella que más destacaba entre la población, la que se llevaba todas las miradas. Se acercó al príncipe Christian, pero él le hizo un pequeño gesto de desprecio.

─ Seguro que me presentará más tarde ─ pensó Aqua, ingenuamente.

Habían pasado unas dos horas desde que el baile comenzó, Aqua estaba sentada sola, en el patio del castillo, viendo cómo todos bailaban, esperando que su príncipe la viniese a buscar para la presentación, pero su amado príncipe, nunca llegó a buscarla...En su lugar presentó a otra persona cómo su futura esposa, una princesa que venía de un reino invernal, su nombre era Telsa. Aqua no sabía cómo reaccionar en ese momento, aquello destrozó su alma y su corazón, comenzó a llorar desesperadamente, sus lágrimas eran trozos de su amor roto...Comenzó a correr hasta la playa, se sentó en la orilla a llorar mientras veía las olas chocar contra las rocas. mientras miraba el mar dijo.

─ Abuelo ¿Qué hice mal? ¿Es tu castigo por abandonar el trono? ¿O fui yo quien se ilusionó por un sentimiento fantasma? ─ preguntaba con lamento.

En ese entonces, del mar emergieron tres figuras, eran sirenas que venían de su reino, aunque Aqua no las conocía, jamás las había visto, las tres sirenas se acercaron a la triste Sirena, ella les preguntó quiénes eran y que hacían aquí, una de ellas le dijo.

─ Nuestros nombres son Triss, Marina y Aniel, hemos venido ayudarte, supimos de tu desdicha ─ dijo Triss...

─ Clava este puñal en el corazón del príncipe, sana tu herida, calma tu tristeza y regresa al mar ─ dijo Marina mostrándole un hermoso puñal con decorados de algas que lo rodeaban.

Aqua le dijo que no podía hacer algo así, jamás podría matar a quien ella ama.

─ ¿Le amas? él a ti no, te utilizó a su conveniencia, jugó con tus sentimientos, te llenó la cabeza de un futuro radiante...un futuro que nunca llegará ─ dijo Aniel con cierto tono frío.

─ Tienes que regresar al mar, tu tía Cadavril te arrebató el trono...matando a tu padre, majestad, lo has perdido todo por culpa de tu capricho, pero aún puedes recuperarlo ─ dijo Marina.

─ Acaba con la vida de quien te traicionó, sana tu corazón y recupera tu trono, los océanos te necesitan, muchos de nosotros hemos muerto por defender tu sitio, no, nos defraudes…majestad ─ dijo Triss.

En ese momento las tres hermanas Sirenas se sumergieron en el mar, alejándose de la playa...Aqua estaba destrozada, primero le traicionan el corazón, luego le arrebatan el trono y por último...acaban con la vida de su padre, no podía evitar echarse la culpa, nada habría pasado si no se hubiese encaprichado con el mundo terrestre, si no...se hubiese enamorado. Mientras pensaba en todo lo que estaba ocurriendo, agarró el puñal con fuerzas, lo observó detenidamente, sus ojos reflejaban tristeza, pero, sobre todo, refregaban ira. la ira es un sentimiento que nos empuja hacer cosas que luego, nos arrepentimos, la ira puede llevarte desde romper un plato...hasta acabar con la vida de una persona. Después de esta fatídica noche para Aqua, la triste Sirena seguiría viviendo en el castillo, permaneció al lado del príncipe durante tres días, esos días bastaron para pensar con claridad, decidir si el príncipe la amaba a ella o de lo contrario a la princesa Telsa.

Durante esos tres días Aqua lo pasó muy mal en el castillo, la joven sirena intentaba permanecer al lado del príncipe Christian, pero él la despreciaba, una de las veces el príncipe le dijo.

─ No Aqua, no podemos estar juntos, mi corazón pertenece a otra, no a ti …¿De verdad creíste que un príncipe cómo yo se casaría con una sirvienta desdichada cómo tu?...idiota ─ le Christian dijo con desprecio.

Aqua sintió cada palabra cómo si le clavaran un puñal, en ese instante apareció Telsa, se acercó a la joven sirena y dijo.

─ ¿Esta es la muerta de hambre con la que te divertías en mi ausencia amor? ─ Telsa miró a la Sirena con una expresión de grandeza y le dijo.

─ Si querida, lo sé todo, mi amado solo te usaba para desahogar sus necesidades mientras yo estaba fuera ─, acercó su rostro al de Aqua y le dijo. ─ En este castillo sobras, "tus servicios" ya no son necesarios ─ con una pequeña carcajada.

En ese momento Aqua sacó el puñal que tenía escondido detrás y le rebanó el cuello a la princesa, la sangre comenzó a salir a borbotones, manchando el rostro del príncipe y el de Aqua... Christian estaba en estado de Shock, ni si quiera el estar impregnado con la sangre de su prometida, le hizo reaccionar...aquello que vio fue tan inesperado...cómo macabro. Aqua miró al príncipe con una fría y triste mirada, entonces salió huyendo de la habitación en la que se encontraban, corrió hasta la playa hasta que encontró una cueva, en la que permanecería escondida.

Pasaron varios días, Aqua estaba en búsqueda y captura, si la guardia del castillo la encontrase, tenían orden de ejecutarla. Pero Aqua podía ser muy silenciosa, igual que lo es un pez en el agua.

Una noche, se coló en el castillo escalando su enorme muro, una vez atravesado el muro, corrió por el gran jardín ocultándose entre los arbustos y árboles que allí había, aprovechando la oscuridad para que nadie se percatase de su presencia. Se acercó a un panteón que había en el castillo, comenzó a recorrer las tumbas de los antiguos reyes de Atlan, hasta llegar a una fachada del castillo donde sabía que podía entrar, sin que nadie la viese, provechando una puerta que no estaba vigilada, una entrada secreta y subterránea que había en caso de guerra, para que el rey y su familia pudiesen escapar.

Una vez dentro del castillo, se dirigió a la habitación del príncipe Christian, evitando ser vista por la guardia y el resto de la servidumbre, cuando entró en la habitación quedó mirándolo desde la puerta, observando cómo dormía el joven, aquella imagen pareciese un cuadro, la luz de la luna entraba por la ventana, alumbrando la cama del príncipe, Aqua no podía dejar de pensar en lo hermoso que le veía, en lo hermoso que sería si ella estuviese en esa misma cama con él, los dos abrazados mientras dormían. La joven Sirena se acercó a la cama del príncipe, sujetando el puñal que las tres hermanas le dieron, el mismo que utilizó para rebanarle el cuello a Telsa...él mismo que utilizaría para apuñalar el corazón de su amado príncipe.


Capítulo 4

Se acercó a la cama del príncipe, sujetó el puñal con ambas manos y lo alzó, cuando fue a clavárselo su cuerpo se paralizó, Aqua comenzó a observar detenidamente al joven príncipe mientras dormía, de sus ojos brotaron unas tristes y amargas lágrimas...Ahora tenía una lucha interna, si perdonarlo o no, su mente le decía que lo matase, que no merecía vivir por lo que le había hecho, pero su cuerpo no podía reaccionar, era cómo si no obedeciese a las órdenes de Aqua, lo único en lo que su cuerpo obedeció fue para darle un beso en los labios del príncipe, mientras dormía.

En ese momento que el príncipe despierta y la ve, observó asustado a la joven Sirena con sus brazos alzados sujetando el puñal, la observó llorar por lo que le había hecho, pero poco le importó. Christian fue a dar un grito para avisar a la guardia de que la joven se encontraba en su habitación, pero no le dio tiempo, Aqua le había clavado el puñal en su garganta. Del cuello comenzó a salpicar su sangre manchando el rostro de la Sirena, entonces Christian con una mano se sujetó la herida y con la otra empujó a la chica al suelo, salió de la cama lo más rápido que pudo corriendo hasta la puerta para dar aviso de lo que estaba ocurriendo, pero justo cuando iba abrir la puerta, Aqua le apuñaló por su espalda. El príncipe cayó al suelo, Aqua lo volteó y comenzó apuñalarlo en su pecho salvajemente, cada puñalada mostraba todo el amor y la ira que sentía por él, Christian jamás se imaginó morir por la misma persona que una vez, le salvó la vida.

La muerte del príncipe Christian había sido anunciada, Aqua todavía se encontraba en la habitación observando a su víctima, a su joven amado yacido muerto en sus pies, por el puñal que ella misma le clavó. Aqua no hizo nada, mostró ningún tipo de sentimiento; ni lamento ni alegría, nada.

Cuando escuchó a la guardia correr por los pasillos, se asustó. Dos guardias entraron en la habitación y allí vieron a la joven de pies, con el puñal agarrado junto al cuerpo del príncipe Christian.

Los dos soldados rápidamente se lanzaron hacía ella para atraparla, pero Aqua, pudo escapar saltando por la ventana. Por surte cayó encima de la copa de un árbol, y ocultándose entre sus hojas bajó por sus ramas, una vez que llegó al suelo, salió corriendo de allí, dejando atrás el castillo, una vida vivida y un mal recuerdo.

Corriendo llegó a la costa, se paró en la orilla, echó la vista a su izquierda y en la oscura playa, vio como unos guardias la perseguían, cerró los ojos y le pidió a su abuelo Poseidón que por favor, la perdonase y la dejase volver al mar, entonces una enorme ola llegó hasta la orilla tragándose a la triste Sirena.

Aqua se encontraba en el fondo del mar, de repente sintió un fuerte hormigueo en sus piernas, luego se percató de que no sentía las piernas, no podía moverlas, la joven Sirena estaba extrañada, pero poco tiempo después, vio su cola volver aparecer por debajo de su falda, hacía tiempo que no sonreía con la misma alegría que estaba sonriendo al ver su cola aparecer. Una vez la cola apareció, destrozó el vestido de sirvienta que llevaba y comenzó a nadar hasta el castillo de Tritón...su hogar.

Cuando llegó, desde la lejanía pudo vislumbrar la oscuridad que rodeaba aquel castillo, frunció el ceño y se dirigió hasta allí. Cuando llegó, unas almas atormentadas intentaron evitar que entrase al castillo, pero la joven Sirena no mostró ningún miedo, al contrario, las miró fijamente y dijo.

─ No podéis evitar que regrese a mi hogar, mi casa ─ dijo Aqua mostrando valor.

Las almas atormentadas reconocieron a Aqua cómo la legítima reina, pero no podían actuar por su propia voluntad, eran esclavas de Cadavril que servirían eternamente. Las almas atormentadas embistieron contra Aqua, pero la joven Sirena logró esquivar su ataque, comenzó a nadar esquivando a los entes y así, consiguiendo escapar de ellas. Aqua se encontraba en las puertas del castillo, observándolo detenidamente entonces, escuchó la voz de su tía que la invitaba a pasar. Aqua frunció el ceño y se dirigió al interior del castillo, para encontrarse cara a cara con la maldita que le usurpó su trono, con la Sirena que acabó con la vida de su padre, su tía, Cadavril.

Aqua llegó a la sala del trono, su tía Cadavril la estaba esperando sentada, con una macabra sonrisa mientras acariciaba la cabeza decapitada del Rey Tritón sentada en su cola de Sirena... Aqua no pudo evitar llorar de tristeza al ver aquella escena, el cuerpo de su padre tirado en el suelo, como un desecho mientras su cabeza estaba siendo manoseada por esa maldita Sirena, Aqua le dijo.

─ Bruja maldita...suelta a mi padre ─ dijo Aqua con furia.

─ Por supuesto querida ─ entonces con una carcajada, alzó la cabeza de su padre y la tiró como si un trozo de basura fuese.

Aquello desquició a la joven sirena, ver a su padre, un rey amado y temido, tirado cómo si fuese cualquier cosa...no, aquello es bastante indescriptible...En ese momento Aqua comenzó a recordar su trágica vida en la tierra lamentándose no haberse podido despedir de su padre, por su capricho, aquel sentimiento se cruzó con la ira de ver cómo la asesina de su padre, mancillaba de esa manera parte de su cuerpo. En aquel momento el ejército de los vivos del reino marino se presentó al lado de su reina, para protegerla de los ataques de la bruja del mar, mostrando así que, aunque su reina los haya abandonado, ellos jamás lo harían, Aqua seguía siendo aquella princesa adorada cómo una diosa por su pueblo.

─ Vaya, tus peces vienen a defenderte, mejor...más soldados para mi ejercito ─ dijo Cadavri con una macabra carcajada.

─ No permitiré que te lleves más almas ─ dijo Aqua.

─ No puedes evitarlo, todo aquel que muera en mis manos será condenado a la esclavitud eterna ─.

Justamente en ese momento, apareció el alma atormentada del anterior rey de los océanos, el ente del rey Tritón, mostrando una expresión llena de lamento...al no poder abrazar a su hija. La bruja del mar comenzó a reír a carcajadas, viendo el pálido y doloroso rostro de la joven Sirena, al ver el espíritu de su padre. Un maldito ente encadenado eternamente a la voluntad de Cadavril. Pero la vida está llena de sorpresas no importa en que mundo vivas, siempre ocurrirá algo que no esperas y que te vaya a sorprender, cómo en este caso, el rey Tritón, aquel que heredó parte del poder de Poseidón, no podía ser esclavizado por la bruja del mar. El anterior rey, mientras vislumbraba a su hija, admirando la fortaleza que había adquirido en la tierra...y lamentándose no haber podido estar con ella para consolarla en sus momentos tristes, se acercó a Cadavril metiéndole su fantasmal brazo dentro de su pecho, entonces dijo.

─ Hermana,vendrás conmigo, ambos formaremos parte del mar, nos convertiremos en espuma marina y nuestros cuerpos serán devorados por los tiburones ─.

Entonces, el corazón de Cadavril se paró en ese momento, muriendo y acabando así con un reinado de horror. Cuentan algunas leyendas que los espíritus tiene una especie de energía eléctrica... Cadavril, murió electrificada con esa energía...

Aqua se acercó al ente de su padre, mostrando arrepentimiento de lo que había hecho, por haber abandonado su hogar y responsabilidades como reina de los océanos, nada de esto habría ocurrido si ella hubiese permanecido en el trono...su padre y muchos otros de su pueblo, todavía seguirían vivos. El rey Tritón acarició la cabeza de la triste Sirena y le dijo.

─ Lo que hiciste estuvo mal, cierto...pero piensa que gracias a eso ahora cientos de almas atormentas son libres y pueden descansar en paz ─.

Aqua no podía evitar llorar, sentía muchísima tristeza, pero tampoco quería que lo último que viera su padre fuese un rostro triste y lleno de dolor, por ello y con mucho esfuerzo esbozó una última y dulce sonrisa.

Había pasado tiempo desde la encarnizada guerra contra la bruja del mar, Aqua era una verdadera reina, amada por muchos y odiada por otros, su pueblo pensaba que cuando ella fuese reina todo sería maravilloso, una encantadora y amigable sirena que guiaría el reino por un camino de paz y felicidad. Pero Aqua había sufrido mucho, ya no creía en la amistad, no creía en la familia...no creía en el amor, su reinado fue deprimente, pasaría un largo tiempo llena de dolor, de sufrimiento...hasta que la nueva vida que crecía en su vientre viera la luz.


Fin.
Óscar M. Anton