Ghid el ocultador de cadáveres

Ghid, Ocultador de cadáveres

Conoce las macabras historias de Ghid, el ocultador de cadáveres.

Lazos rotos.

Mi nombre es Ghid, nací engendrado por la malicia de esta tierra, no soy un ángel, ni un demonio, ni mucho menos un humano, pero si vivo entre los tres mundos, ninguna leyenda habla sobre mí, nadie sabe de mi existencia...y los que lo saben, están muertos.


Un hombre llamado Derek, asesinó a otro ¿El motivo? ahora lo sabrás, Derek se había separado de su mujer, no era un divorcio formal, solo una separación de mutuo acuerdo. Derek tenía muchos problemas en el trabajo y todos esos problemas los llevaba para su casa, nunca le puso una mano encima a su mujer, nunca le faltó el respeto como persona, pero si discutían mucho, por ello decidieron vivir separados para ver, si en realidad se querían o no.

Claudia, su esposa, decidió que la magia había desaparecido, que el profundo deseo que sentía de querer pasar su vida junto a Derek, había desaparecido, su marido respetó la decisión de Claudia, se apenó mucho de lo ocurrido, él si quería pasar su vida junto a ella. El tiempo pasó y Claudia había conocido a otro hombre, un joven que pasaba grandes ratos maravillosos, no puedo decir si eran o no mejores que con Derek, no estoy aquí para contar una bonita historia.

Derek no se tomó muy bien la noticia de su ex mujer, él todavía tenía esperanzas de regresar con ella, de volver a vivir junto a su amada, pero no, existiendo otro hombre en la vida de Claudia, le iba a ser muy difícil recuperar lo que una vez tuvo.

Derek intentó vivir su vida, pero le era imposible pasar un solo día sin pensar en Claudia y en aquel estorbo. Durante un tiempo planeó quitarse de en medio al nuevo novio de Claudia, bueno, en ningún caso dije que fuese novio, pero eso era lo que Derek creía. Lo que Derek no sabía era que aquel joven, en realidad disfrutaba más de la compañía de otros hombres, en efecto, era solo un amigo que tenía desde hace tiempo, amigo que Derek no conocía, ya que desde hace mucho que no tenía una conversación formal con su mujer.

Derek decidió quitarse al joven del medio ¿Cegado por los celos? si, los humanos sois muy divertidos, algo que pensáis que es vuestro, no soportáis verlo en otras manos, no soportáis que lo que creéis que es vuestro, aun sin serlo, pueda sonreír con otras personas. Una noche Derek salió de su casa, su objetivo era acabar con la vida de aquel Joven que nada le hizo, le encontró caminando por la calle, de noche y solo. Derek se acercó al él y le propinó un fuerte martillazo en la cabeza, el joven por suerte murió en el acto, no sufrió ningún dolor...

Derek, Derek, Derek ¿Qué harás ahora? se había encontrado con un cadáver tirado en el suelo, un cuerpo que hace unos segundos...estaba vivo, caminando hacía su casa ¿Qué hago ahora? se preguntaba Derek, entonces fue cuando me presenté yo.

─ Soy Ghid, él ocultador de cadáveres ─ dije con una extraña sonrisa.


Derek al verme se asustó, mostró un enorme miedo ante mí, es lógico, soy un ser espiritual, translúcido, una sombra, un ser de humo negro.


─ No te asustes, no vengo hacerte daño, vengo ayudarte.

─ ¿Ayudarme? ─ Me preguntó Derek con temor y nerviosismo.

─ Si, ayudarte ─ le dije.

─ ¿Cómo me ayudaras? ─ me pregunta con extrañeza.

─ Yo ocultaré este cuerpo, por ello soy el ocultador de cadáveres, es mi trabajo, pero este favor tiene un precio ─ le dije con mi extraña sonrisa.

─ ¿Cuál es el precio? ─ me pregunta con temor e incertidumbre.

─ El precio es un misterio, ni yo lo sé... ¿Aceptas el trato?.

─ Si ─ me dijo sin prensárselo mucho.


Una vez aceptó el trato, me llevé el cuerpo yacente del joven, lo oculte donde nadie jamás lo encontrará, me alimente de él. En efecto, también soy un ser vivo, aunque sea una sombra, tengo organismo, me alimento de la carne humana, pero no los mato, no podría hacerlo, no soy malvado, ni depravado, es mi naturaleza, tú comes carne, no me juzgues. El precio que Derek pagó por ello, es el equivalente a la vida que robó y su cuerpo también me llevé.

Derek iba caminando por la calle de noche, entonces, notó un fuerte golpe en la cabeza, el novio del Joven al que él mató, le propinó un fuerte golpe con una pala, Derek no tuvo la misma suerte que su víctima, el siguió vivo, sintiendo cada palazo que aquel chico le daba en su cuerpo, fue una muerte larga y dolorosa, pero el karma existe y sabe castigarte.

Soy Ghid, el ocultador de cadáveres, el precio a pagar por ocultar un cadáver es la muerte, pero eso no lo sabrás...hasta que lo tengas que pagar.

Óscar M. Anton

Explotación laboral.

Hola de nuevo, soy Ghid, el ocultador de cadáveres. Estoy muy convencido que llegas de trabajar, pasaste un día agotador, los gritos de tu jefe o compañeros todavía los tienes en la cabeza. Ven, relájate y deja que te cuente la historia sobre un joven cocinero, que tuvo una noche…demasiado estresante.

Dilan era un joven muy vago para estudiar, dejó el instituto una vez que terminó la segundaria y comenzó a trabajar, como pinche de cocina en un pequeño restaurante de un pueblo llamado, La Antilla. Durante muchos años trabajó de lo mismo, hasta que se hizo cocinero. Durante todos estos años, jamás había tenido un trabajo fijo, cada temporada de verano, cambiaba de lugar. El joven estaba cansado y harto de la vida que tenía. Cada noche, al terminar de trabajar ahogaba su estrés en Ron con Coca-Cola, en cualquier bareto nocturno.

Una noche, Dilan estaba trabajando como cada día y noche en el restaurante, esa misma noche el lugar estaba repleto de clientes, y en la cocina solo había dos personas. No era suficiente, necesitaban más ayuda, pero al dueño del restaurante eso le importaba una mierda. Solo pensaba en ganar mucho, y gastar poco. Hubo un momento durante la noche en que un cliente le pidió a Dilan un solomillo en su punto. Cuando el camarero se lo entregó, mandó el plato a devolver diciendo: ─Está la carne demasiado cruda ─.

─Menudo gilipollas ─dijo Dilan, escupiendo en su plato.

Esa noche, Dilan enloqueció, ya no era él, su mente se había oscurecido y su alma contaminado.

Cuando todo acabó, su ayudante se fue para casa, pero el dueño del restaurante le dijo a Dilan que esperase, que necesitaba hablar con él.

─Dilan, llevas unos días muy malos.

─ ¿Usted cree?

─No estás dándolo todo, no estás demostrando lo que me prometiste en la entreviste de trabajo.

─ ¿Me refresca la memoria? ¿qué fue lo que le prometí?

─Que eras servicial, obediente cayado, que no te importa si son muchos o pocos clientes, pero que siempre estarías al pie del cañón.

─No jefe, le prometí un trabajo servicial de ocho horas y dos días libres, y usted me prometió un sueldo que no está cumpliendo. Llevo aquí dos meses trabajando doce horas de lunes a lunes, sin descansar, y usted no es capaz de valorar eso, ni siquiera es capaz de darme la paga que me prometió.

─Sois todos iguales, no se os puede decir nada, que ya estáis hablando de dinero.

─ ¿Qué esperas? Somos empleados, no tus amigos, aquí venimos a ganar dinero, no a pasar el rato.

─No te consiento que me faltes el respeto, o será tu última noche.

─ ¿Mi última noche? A mí no me amenaces.

La discusión cada vez fue más y más fuerte, ambos estaban en la cocina, el dueño del restaurante agarró a Dilan por la camisa de su uniforme, El joven cocinero no soportó ese gesto de su jefe, entonces le agarró la cabeza y se la hundió en el aceite caliente de la freidora, que aún no había enfriado. El jefe de Dilan comenzó a gritar y tambalearse, para así liberarse, apenas se le podía escuchar.

Dilan estaba furioso, tanto que ni siquiera se dio cuenta de lo que estaba haciendo, pasados unos pocos minutos, su jefe dejó de gritar y de moverse.

─ ¿Qué hice? ─dijo con temor.

─Oye… ¡Oye! ─Exclamó con nerviosismo.

─Joder, no responde ─dijo con arrepentimiento.

─Lo he matado… ¿Qué hago ahora? ─Preguntó con incertidumbre.

Entonces, sin que el joven se lo esperase, aparecí frente a él.

─Soy Ghid el Ocultador de cadáveres, yo me desharé de este cuerpo ─le dije con una sonrisa.

El joven se asustó mucho al verme, tanto que dio un enorme grito de terror, intentó escapar, pero sus piernas estaban inmovilizadas.

─No vengo hacerte daño, solo vengo a llevarme este cuerpo si así lo deseas.

─ ¿Llevarte este cuerpo? ─Preguntó con incertidumbre.

─Si, solo si aceptas, yo me desharé del humano muerto, y tú podrás librarte de la cárcel

─No creo que hagas algo así a cambio de nada ¿Cuál es el precio?

─Si, por supuesto, todo tiene un precio, pero el precio a pagar, es un misterio incluso para mí…Aun así ¿aceptas el trato?.

El joven estuvo un rato meritando sobre si concederme el humano muerto, o no, tenía miedo de ser descubierto y encarcelado, pero mucho más miedo tenía de pagar un precio que ni siquiera yo podía darle.

─Me ofreces una escapatoria fácil. Tú, te llevas la basura y te deshaces de él. Pero la vida no es tan sencilla.

─Cierto, eres un humano muy inteligente, que no vive de la fantasía.

─El precio a pagar…por ocultar un cuerpo, es que viviré con la culpabilidad, el resto de mi vida… ─Me dijo el muy idiota, convencido.

─Bien, si ese va a ser el precio, viviré con arrepentimiento, pero libre, acepto el trato.

Una vez aceptó el trato, me llevé el cuerpo yacente del joven, lo oculte donde nadie jamás lo encontrará.

Los dos años siguientes Dilan, consiguió montar su propio restaurante. El joven estaba feliz, entusiasmado, ya no tenía que trabajar para nadie. Todavía tenía en sus recuerdos su único asesinato, y no sentía ni pizca de culpabilidad. Pero, aunque la tuviera, el precio a pagar, no es el arrepentimiento. Dilan lo supo aquel día en el que iba conduciendo y de repente, su coche chocó contra un muro, aplastando su cuerpo.

Soy Ghid, el ocultador de cadáveres, el precio a pagar por ocultar un cadáver es la muerte. Pero eso no lo sabrás...hasta que lo tengas que pagar.

Óscar M. Anton.

Listos, Cámaras, ¡Acción!

Hola de nuevo, estaba sentado viendo una hermosa película de horror. Vaya, eso me recuerda la historia de una famosísima actriz, que la vida castigó muy duro…


Desde muy pequeña, Samara siempre demostró grandes dotes para la actuación. Con tan solo nueve años consiguió su primer papel protagónico en una película infantil, y desde entonces siempre trabajó delante de las cámaras. En treinta años de vida había generado un largo camino de grandes éxitos tanto en el cine, como en la televisión.

Una vez estaba en su lujosa casa, tomándose un lujoso café en su lujosa taza. Entonces fue, cuando recibió la llamada telefónica de un productor de cine. Samara sintió mucha felicidad, el productor había visto su trabajo anteriormente y sabía que solo su nombre, llenaba salas de cine, por eso mismo, le ofreció el papel protagonista, sin pasar ninguna prueba.

Pero sí que iba haber un casting para seleccionar a los personajes segundarios que compondrían la película, y esa fue su perdición.

Al casting se iba a presentar una joven muy talentosa que tenía cierta fama en series de televisión, esta sería su primera participación en una película, su nombre, Jennifer. No era una mujer muy llamativa, ni tenía una belleza abismal, pero si destacaba en su actuación en series cómicas o drama. Jennifer pasó todas las pruebas asombrando al mismo productor que seguidamente, se acercó a ella y le propuso el papel protagónico, olvidando a Samara, actriz a la que antes se lo ofreció. Aquella noticia hizo muy feliz a Jennifer, pero no a Samara.

─Me llamaste a mi primero para ser la protagonista ¿Por qué este cambio repentino?

─Es sangre joven y muy talentosa, lo que necesita la industria del cine.

─Soy mucho más famosa que esa ¡¿Me oyes?! Tengo una larga carrera con grandes recaudaciones en taquilla.

─Tú misma lo has dicho, “una larga carrera”. Él publico necesita ver actores y actrices nuevas, tu cara ya aburre.

Esas palabras no sentaron bien a Samara. Tanto que por un momento pensó en no participar en la película, pero decidió seguir en ella, aunque sea en un papel segundario para así, joder la producción desde dentro.

Pasaron un par de meses hasta que dio comienzo el rodaje de la cinta. Jennifer era una mujer encantadora, el equipo de producción estaba maravillado con ella. No estaban encandilados por su belleza, pero si encantados de la gran mujer que es. Siempre atenta a las necesidades de sus compañeros, una gran profesional en su trabajo, nunca hacía que el día fuese difícil, al contrario, si podía hacer algo para facilitar el trabajo, lo hacía. Pero luego estaba su contra parte, Samara, acostumbrada a ser la estrella que más brilla, estaba ahora enfadada por verse, fundida y hundida por la nueva protagonista. Estaba frustrada, cada día tenía una mala palabra que soltar por su envenenada boca. Sobre todo, su ira iba contra de Jennifer.

Hubo un día, que Samara se pasó de la raya. Estaba Jennifer en su camerino cuando escuchó que llamaban a la puerta, fue a ver quién era y justo detrás de la puerta estaba Samara con un hermoso ramo de flores.

─Me las ha dado el productor de la película para ti. Tiene una nota con una dirección. Le pedí el favor que me dejase traértelas a mí para así decirte lo zorra que eres. Ya me parecía extraño que me quitaras el papel protagonista siendo yo más bella y talentosa.

─ ¿Qué intentas decir? Ten cuidado con lo que vayas a responder.
─Simplemente eso, eres una zorra, la típica actriz que se acuesta con los jefes para conseguir los mejores papeles. No eres la primera con la que me enfrento y gano.

En ese momento Jennifer cerró la puerta de su camerino, aguantó valientemente las ganas de pisotear su cabeza en el suelo.

Samara se fue hacía su camerino <<estos se piensan que van a tener una velada romántica, jaja, pienso grabar todo el coito y moverlo por las redes sociales, tu carrera termina aquí>> pensó. Como podéis ver, Samara es una villana de telenovela, lo tenía todo planeado, cámara de su móvil lista para grabar. Pero esa noche Samara se encontraría con una terrible sorpresa.

Jennifer y el productor estaban los dos cenando en un elegante restaurante, con Samara sentada al lado de ellos vestida de forma que no la reconocieran. Cuando pasó un rato, tanto Jennifer como el productor terminaron de cenar y se fueron. Ambos se subieron al coche del productor y Samara subió al suyo y comenzó a perseguirlos.

Durante todo el trayecto Samara quedó algo extrañada por la dirección que habían cogido y más aún cuando el coche en el que iba Jennifer aparcó en aquel oscuro descampado <<que bien os escondéis, pero de mí es imposible>> pensó. Pero justamente vio a Jennifer salir rápido del coche y salir huyendo de allí. Samara quedó horrorizada al ver aquello, en seguida supo que el productor intentó abusar de Jennifer.

la joven actriz mientras huía del productor, tropezó cayendo al suelo e hiriéndose un tobillo, el productor caminaba hacia ella lentamente, con una expresión perversa.

─Al aceptar las flores, aceptaste mis sentimientos. Vas a ser la protagonista de mí película, y a cambio, solo te piso que me dejes saborear tu cuerpo.

─Por favor, no, por favor… ─gritaba Jennifer asustada y dolorida.

Justo en ese momento apareció Samara con su coche, atropellando al perverso productor e invitando a Jennifer a subir. La joven había entrado en shock de todo lo que estaba viviendo, pero no tardó mucho en reaccionar y coger una roca con las dos manos, agarrándola fuerte, golpeó varias veces en la cabeza del productor, destrozándole el cráneo, y acabando con su vida…Fue en ese justo momento cuando aparecí yo, el devorador de cadáveres, reclamando mi premio.

Me postulé frente a ellas, ambas pareciese que tenían la mente totalmente perdida, ya no distinguían de que es real y que no. Solo podían mirar extrañadas como el mismo mundo devoraba un cuerpo humano, era como si una fuerza invisible se lo estuviese tragando.

Cuando consiguieron reaccionar, huyeron rápidamente de allí. Por suerte para ellas perdieron los recuerdos de su última vivencia, y aquel depravado dejó de existir, tanto su cuerpo, como su recuerdo.

¿Queréis saber por qué dejé que se fueran? Yo, Ghid, el devorador de cadáveres, le oculté un cadáver y hoy, vine a cobrarme ese favor. Las chicas no sufrieron, siguieron con sus vidas, Jennifer triunfó gracias a la película y Samara, seguía rompiendo taquillas, todo seguía igual, para ellas.

Bueno amigos y amigas, espero que muy pronto podamos volver a vernos. Tengo grandes historias que contarte, tengo grandes cosas que mostrarte.

Soy Ghid, el ocultador de cadáveres, el precio a pagar por ocultar un cadáver es la muerte. Pero eso no lo sabrás...hasta que lo tengas que pagar.

Óscar M. Anton

El mundo contra S.R. Gamering



Vaya, Hola. Justamente estaba comiéndome a un Youtuber que se dedicaba a la crítica sobre video juegos. No, no, no os preocupéis, no habéis llegado tarde, Ahora os contaré su historia.

Este chico comenzó sus andanzas por internet en el año 2006. Primero participó en algunos foros, opinando sobre video juegos. A medida que el tiempo pasaba, su popularidad en las redes fue creciendo hasta que YouTube comenzó a pagar a los creadores de contenido. Sabía muy bien la fama que se había ganado, por eso, emprendió su propio canal de video juegos.

Su nombre verdadero era Carlos, pero en las redes era conocido por S.R. Gamering.

Cuando abrió su canal, no hablaba ni criticaba a ningún video juego, no era toxico, más bien le gustaba ser bastante objetivo sin entrar en el fanatismo, quería ser profesional.

Con el paso del tiempo, la gran popularidad que fue adquiriendo le subió a su maldita cabeza, creyéndose un profesional de los video juegos. Eran muchos los que le hacían caso, cuando él decía que un juego era una mierda, la gran mayoría de sus seguidores le hacían caso y tildaban el juego de basura. Pobres ilusos sin personalidad, pobres almas que se dejan guiar por otros sin querer sentir ellos mismos, rechazando la esencia misma de la vida. S.R. Gamering se ganó muchos enemigos, sobre todo entre la prensa especializada de video juegos. Los videos de Carlos eran prácticamente criticas a los mismos reporteros que hacían su trabajo, o a los fanáticos de una marca distinta a su favorita.

Muy pronto iba a ser el estreno de un juego que la misma prensa había alzado al trono más alto, pero S.R. Gamering lo puso por los suelos, retratando a la misma prensa y a muchos otros Youtubers. Compartió capturas de pantalla las diversas publicaciones burlándose de ellos, a tal extremo que esos mismo youtubers bajaron su audiencia, y la misma prensa perdió lectores. Aquello fue el detonante de una trágica decisión.

─Tenemos que acabar con este tío, nos está arruinando.

─Cierto, no podemos permitir que siga soltando por su boca toda clase de basura en contra nuestra, tenemos que cerrársela.

─Yo opto por cortarle la lengua y obligarle a que se la trague.

─No, eso no, pero no estas muy desencaminado.

─ ¿Qué quieres decir?

─Tenemos que acabar con su vida, hacerle desaparecer.

─ ¿Hablas de un asesinato?

─En efecto.

─ ¿Te has vuelto loco? No podemos hacer eso, nos encarcelarían y nuestra vida acabaría, no pienso arriesgarlo todo por un marginal como ese.

─Por culpa de él, nuestra revista corre peligro, estamos perdiendo lectores. ¡coño! Tenemos casi 40 años ¿Quién nos querría volver a contratar si la editorial cancela la revista? Tenemos que cortar el problema de raíz.

─Tiene razón, debemos acabar con él, y deshacernos del cuerpo.

Tres miembros de la prensa, planearon lo que ellos creían que sería el asesinato perfecto. Iba a ser su primer asesinato, nunca lo habían hecho, lo planearon de tal forma que querían que fuese algo espectacular.

S.R. Gamering estaba grabando su nuevo video y anunciando una charla en Twicht. Su plan era hacer un umboxing del nuevo juego, y jugarlo en directo mientras se burlaba de él con sus seguidores.

Carlos estaba jugando muy felizmente mientras soltaba burlas mal sonantes por la cámara. El chat estaba saturado de mensajes de todos sus seguidores, pero hubo un mensaje que destacó entre la multitud, uno que Carlos no leyó. “Hay alguien detrás de ti”. El joven estaba demasiado entretenido, no prestó atención a su entorno. Entonces todos sus seguidores pudieron ver como la extraña sombra que se acercaba le clavó un cuchillo atravesándole la boca. Carlos sin poder gritar, se giró y cayó al suelo, entonces su asesino le asestó varias puñaladas.

Vaya, vaya, S.R. Gamering, ese día le diste un buen contenido a tu público, no se esperaban ver tu asesinato en directo.

Otros dos encapuchados entraron en la habitación del joven y mientras dos se llevaban el cuerpo del chico, uno de ellos miró a la cámara y la apagó, cortando así el directo. En el pueblo donde vivía Carlos, justo en la playa y frente al faro, hay un camino natural hecho de rocas que cruza el mar. Llegaron hasta el final de ese camino y allí empezaron a planear que hacer con el cuerpo, más bien discutir. Ninguno de los tres se ponía de acuerdo, estaban atemorizados y arrepintiéndose del acto que cometieron. Aprovechando la situación incomoda de los chicos, aparecí frente a ellos.

─Hola amigos, soy Ghid, el ocultador de cadáveres.

Los asesinos quedaron sorprendidos al verme, claro, no están acostumbrados a que un ser oscuro y translucido aparezca delante de ellos todos los días. Jaja, me hace gracia la ignorancia de los humanos y yo, me aprovecho de ella.

─Parece que tenéis un pequeño problema ─les dije con mi perturbada sonrisa.

Ninguno era capaz de contestarme, estaban petrificados, era tan gracioso verlos.

─Puedo libraros de ese muerto con el que cargáis ─entonces uno se me acercó con algo de temor y me dijo: ─Eres un demonio que viene a castigarnos? ─me dijo, ¡A mí! Realmente me sentí algo ofendido, entonces le dije:

─No soy ni ángel ni demonio, ni Dios ni Diablo. Nacido de esta tierra, engendrado por la malicia.

─ ¿Dices que puedes librarte de este cuerpo? ─me preguntó otro de los chicos del grupo.

─Exacto, puedo hacer que el muerto desaparezca, entonces su existencia será borrada. Nadie le recordará, nadie le buscará y vosotros podéis tener una vida normal, sin temor a que os encierren. Pero claro, nadie trabaja gratis, todo esto conlleva un precio.

─ ¿Cuál es el precio? ¿Cuánto dinero quieres? ─me dijo el idiota.

─ ¿Acaso me ves cara de humano? No es dinero lo que hay que pagar, no es lo que me importa.

─Entonces ¿Qué quieres a cambio?

─El precio a pagar es un misterio, ni siquiera yo mismo lo sé. ¿Aceptáis el trato?

Los tres empezaron hablar entre ellos, pensaban que yo no los escuchaba, pero mi oído es demasiado fino, puedo escuchar y ver lo que quiera esté donde esté, jajaja. Por fin se decidieron y llegamos a un trato, entonces el cuerpo del joven me llevé.

No había pasado mucho tiempo cuando en la televisión de los humanos apareció la noticia en que una editorial que publicaba revistas salió ardiendo. Todos los trabajadores de la editorial se salvaron menos tres de ellos, que murieron abrasados por las llamas.

Esa noche cené carne asada.

Soy Ghid, el ocultador de cadáveres, el precio a pagar por ocultar un cadáver es la muerte, pero eso no lo sabrás...hasta que lo tengas que pagar.

Óscar M. Anton.

Te presento mi hogar.

─ Por tu culpa estoy en está situación ─dijo un hombre.

─ No amigo, la culpa es tuya, tú cometiste el error.

─ Mi único error fue dejarme atrapar por tus engaños.

─ Yo nunca te pedí que asesinaras, lo hiciste tu solo, yo solo me limité a concederte un favor. Ahora vete de aquí y déjame disfrutar de tu frío cuerpo.

Vaya ¿Cuánto has oído?... No importa, un cliente malhumorado, hay tantos por aquí. Por cierto, hoy no tengo nada interesante que contarte, pero ya que has venido, déjame mostrarte el mundo en el que vivo. Como sabrás. No vivo en el infierno, ni en el paraíso, tampoco en el mundo de los mortales. Pero te preguntarás donde vivo. Pues mi hogar está en el mundo de los muertos, tu lo conoces como el purgatorio. Vamos, ven, salgamos de mi agujero y caminemos juntos por mi ciudad.

Este largo y oscuro pasillo te lleva hacía una escalera con dos ascensores, uno va al infierno y el otro, al paraíso, pero hace eones que ninguno de los dos funciona ya que los humanos al morir se están quedando atrapados en este mundo.

─ ¡Cuidado, no toque el ascensor! Vayas a donde vayas si usas alguno no puedes regresar. Aunque si lo haces, esta noche cenaré.

Bien, sigamos este pasillo de la izquierda, allí está la salida de mi cueva. Bien, hemos llegado. Como puedes ver, mi cueva está en el pico más alto de una montaña. Quería vivir en bajo, pero no podría disfrutar de este maravilloso paisaje, cubierto por la roja niebla y las montañas sobresaliendo de ella. Es esplendido ¿Verdad?

─ ¿Oyes eso? Son las almas que vagan por este mundo. Están ciegas, la niebla no les permite ver.

─Bajemos la montaña, quiero mostrártelas mas de cerca. Vamos, son inofensivas, su función en tu mundo ya la cumplieron. Ahora solo vagan lamentándose.

─Ten mucho cuidado al caminar por aquí, aunque no puedas verlos, el suelo está lleno de agujeros, si caes en uno de ellos, date por muerto. Sería una pena desperdiciar una carne como la tuya ¿no crees? No me mires así, no te voy a comer… por el momento, jaja.

Desde este lugar, puedes llegar a cualquier parte de este mundo, bueno mundo, no es un mundo como vosotros los humanos pensáis. Vosotros conocéis este lugar como “el purgatorio”, es un eje que sostiene los tres mundos. ¿No te ha quedado claro? Vale, te lo explico.

Imagina que estas en un largo y oscuro pasillo, y en ese pasillo hay tres habitaciones. Esas habitaciones son el paraíso, el infierno y el mundo de los humanos, vuestro mundo. Pues bien, ahora mismo estas en el pasillo que conecta esas tres habitaciones. En este lugar no solo existen almas humanas, también puedes encontrarte con seres celestiales o criaturas infernales, aparte de mí, somos muchos los que vivimos aquí, nos resulta bastante cómodo. Sobre todo, existen seres que nacieron en este mismo sitio, seres que se alimentan de la niebla roja.

─Si, ya hemos llegado a la parte que más te interesa, saber que es la niebla roja.

La niebla roja es, por decirlo de alguna manera, mi madre. Esa niebla fue creada a raíz de toda la malicia acumulada. La malicia es; dolor, rencor y sufrimiento. Ahora mismo está contenida en este misterioso lugar, pero ¿qué pasaría si algún día se liberase? Todo aquello que esté vivo, desaparecerá.

Lo peor de todo es que su liberación es inminente, cuanto más mal exista, más grande se hace la niebla. Algún día llegará un punto en que se expandirá por este lugar llegando a los tres mundos y devorando todo a su paso.

─Bueno, olvidemos el futuro y centrémonos en el presente.

No puedo llevarte más allá, creo que es mejor que vuelvas a tu mundo y recuerda, cuando mueras rocíate con limón y para así poder saborearte mejor…No me mires con esa cara, también me gusta la carne aliñada.

─ ¿No sabes cómo regresar? Bien, cierra los ojos, cuenta hasta 10 y ábrelos.

Bien, ahora que estoy solo voy a cenar.